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Marriage Story

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Marriage Story o como hacer una tragicomedia...

 

Mientras que el amor ha sido un tema retomado hasta las cenizas en el cine, los divorcios por el contrario son esa antítesis, llena de incomodidad que ha hecho que la industria suavice el tema y romantice al punto de crear situaciones para que estas tramas lleguen al extremo de lo trágico o lo cómico. No falta mencionar como ejemplo la icónica Kramer vs Kramer o, por otro lado, La señora Doubthfire, las cuales tienen sentencias catastróficas ante la separación matrimonial, al punto de concluir con «sino estas con la persona que amaste, nunca serás feliz.

 

Y es que después de muchos años, la separación matrimonial ha quedado muy atrás de ser un taboo y hoy esta tan normalizada que es muy difícil encontrar amigos, contactos, o compañeros de trabajo que no hayan pasado por esta situación. Entonces ¿por qué hacer una película en pleno 2019 sobre un tema que no nos sorprendería?

 

Esta sería la primera impresión que Marriage Story (Historia de un matrimonio) del director y escritor Noah Baumbach, nos daría esa respuesta del por qué una persona se le ocurre escribir algo tan común en una industria que pide historias blockbusteras con actores de primer nivel.

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Y es que ese el primer engaño, Marriage Story no es común, ni barata, aunque tampoco es pretenciosa ya que es algo fácil de digerir y a veces de incomodar cuando uno empieza a conocer a los protagonistas, Charlie (Adam Driver) y Nicole (Scarlet Johansson), quienes son una pareja de director y actriz que al no poder superar una crisis matrimonial, terminan optando por separarse, en medio de todo esto se encuentra su hijo Henry (Azhy Robertson), quien parece sobrellevar mucho mejor este asunto, que sus mismos padres.

Esto tampoco dice que la película tenga escenas tan solemnes. Realmente la mayor parte de la película lleva un humor tan agridulce e inesperado, tan natural, el cual se maneja en todos los personajes.

El drama de esta separación explota realmente cuando los protagonistas están al limité, algo que hace que estos se conviertan en seres complejos e impredecibles, lo cual hace la tarea más complicada de la ficción, la cual es llevar a la misma condición de nuestra especie a la pantalla. La película no es moral y no pide al público tener un juicio, ya que los dos protagonistas tienen errores catastróficos los cuales van a ir saliendo a la luz durante las dos horas de película.

Las actuaciones de Driver y Johansson son increíbles. Llegan a ser tan amenas y tan humanas que a veces, como un espejo, lleva al público a la reflexión de los errores que siempre se comete en una relación, y que no se corrigen hasta que es demasiado tarde.

 

Es cierto que el divorcio es un tema que ya no nos sorprende, pero el hecho de tratar de no caer en el melodrama, de hacer una tragicomedia, y de hacernos reflexionar con algo que es muy digerible, es un punto a favor de Marriage Story, es la lección de cómo hacer una película para todos, porque es una película de la misma condición en la que vive el ser humano.

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Dario Castro

Director y Dramaturgo.

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Y es que, entre los errores, las culpas, los sueños perdidos, y la decepción de su separación, la situación termina siendo llevada al extremo en el momento que tengan que hacer uso de las herramientas legales como los ya muy conocidos abogados. Es en ese momento que nuestros protagonistas se ven confrontados ante el hecho de que, para poder separarse, alguien tendrá que estar encima del otro. Algo que generalmente es aconsejado por sus abogados, quienes en muchos sentidos ven esta situación más como una competencia, cuestión que hace que Charlie y Nicole en vez de tener una separación amistosa, terminen corrompiéndose y aceptando tener una guerra sucia entre donde la acción, o gesto más mínimo que tuvieron entre ellos, se use como un arma dentro del juzgado, siendo al final su hijo el botín de este conflicto.